Empezar de cero en una ciudad distinta lejos de tu casa siempre es complicado.
Esta no era mi primera semana como universitaria en Pamplona, pero el comienzo en Fcom ha sido completamente distinto al del año pasado. Ha sido revivir de nuevo esas largas y a veces aburridas charlas de presentación, y esos "Hola soy Marina y vengo de La Rioja" aunque en esta ocasión tenía la ventaja de conocer de sobra Pamplona, sobre todo el Zara de Carlos III, y de tener a unas enormes amigas de mi antigua clase de farmacia preguntándome cada cinco minutos por Whatsapp qué tal iba el primer día en periodismo.
Aquí el ambiente es totalmente distinto al del Hexágono, la gente es más "entusiasta".
Enseguida conocí gente interesante, ¡y de mi tierra!, con la que las clases más densas se hacen más llevaderas.
A diferencia de lo que pensaba que ocurriría me está costando concentrarme más que el año pasado, y es que haber descubierto lo que me gusta, y apoyándome completamente mis padres para poder llevarlo a cabo, la presión es mayor.
Lo que tengo cristalino es que esta es la vencida, y aunque tenga que implicarme más que en mi otra opción y luchar por un futuro ahora lejano y oscuro, lo haré.
Esto es lo que quiero, hacer realidad este sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario